Índice General
1. Introducción
I. Elementos fundacionales de la Institución
II. Fundamentos del Proyecto Educativo
III. Insignia: Sus elementos, significados.
1. El cáliz.
2. La cruz.
3. Las tres estrellas.
4. Las cordilleras.
5. El lema institucional.
IV. Visión Institucional.
V. Misión Institucional.
VI. Lema Institucional.
VII. Definición de Educación.
VIII. Línea Pedagógica.
IX. Opción Curricular.
X. Perfil del Alumno(a).
XI. Perfil del Educador.
XII. Ejes Vertebrales del proceso de Formación Integral.
1. Aprender a aprender (formación en aprendizaje efectivo y significativo)
2. Aprender a ser (formación ética)
3. Vivir su dimensión de trascendencia (formación de la interioridad – espiritual –
religiosa)
4. Aprender a compartir (formación relacional)
5. Aprender a respetar(se), valorar(se),(formación afectiva)
6. Desarrollo de habilidades y destrezas intelectuales.
XIII. Compromisos Pedagógicos.
1. Con respecto a los(as) Alumnos(as).
2. Con respecto a las Familias.
XIV. Objetivos Estratégicos.
XV. Elementos Pedagógicos Prioritarios.
I. Elementos fundacionales de la Institución.
El Proyecto Pedagógico del Colegio Santa Teresa de Los Andes se elaboró en base a la experiencia en la formación inicial de los niveles de Educación Parvularia y Básica, que constituye la base fundante del Proyecto Educativo.
Lo anterior sirve de fundamento para cada uno de los ámbitos explicitados a continuación:
Somos una institución educativa, inspirada en la espiritualidad de Santa Teresita de Los Andes, que busca ser un centro de formación de personas que se incorporen con fervor a la misión humanizadora y evangelizadora de la Iglesia como cristianos comprometidos en nuestra
sociedad.
Desde este fundamento educativo anhelamos que cada uno de nuestros(as) alumnos(as) den lo mejor de sí, superando sus debilidades, a través de una formación exigente y atrayente que nunca pierda de vista el ideal de formación y nuestra Misión Institucional.
Queremos ser un lugar de diálogo, de reflexión compartida, de estimulación mutua desde el cual se observa y estudia la realidad. Se busca el desarrollo de destrezas y habilidades, actitudes y valores, que permitan la transformación de la persona humana, logrando su más alta
humanización.
El presente Proyecto Educativo quiere responder a estos desafíos, visualizando un modelo educativo adecuado, con objetivos y contenidos pertinentes, que enriquezca las clases sistemáticas incorporando diversas “experiencias educativas” al currículum, y que proponga una
orientación general en función de ese futuro que se quiere construir.
En nuestros esfuerzos diarios por concretar las grandes aspiraciones y valores de este Proyecto Educativo, queremos tener a María, la madre de Jesús, como modelo seguro e inspiración permanente. Confiamos además, muy especialmente, en la intercesión de Santa
Teresita de Los Andes, que es un fiel testimonio para los niños y jóvenes; mostrándoles que es posible vivir, en plenitud, el ideal cristiano, en su máxima expresión de ser un contemplativo en la acción.
Nuestro Colegio tiene como propósito educar de acuerdo al espíritu del Evangelio, buscamos vivir los valores católicos a través de toda la actividad escolar, y teniendo siempre presentes las orientaciones de la Iglesia, tanto universales como locales. Nuestro establecimiento asume la
“educación liberadora” propuesta en Medellín y Puebla, y los desafíos de la “nueva evangelización” propuestos en Santo Domingo, así como los retos de la Comunidad Educativa y de la evangelización de la cultura y de las culturas a que nos invita nuestra Iglesia.
II. FUNDAMENTOS DEL PROYECTO
Este Proyecto Educativo se fundamenta en una concepción cristiana de la vida. Ella consiste en una particular manera de mirar el mundo, y de situarse ante él, la que incluye presupuestos teológicos, antropológicos, sociológicos, psicológicos y pedagógicos.
En esta manera de ver las cosas, el mundo y todo lo creado proceden de Dios y también nosotros hemos sido hechos por El, para continuar esa obra creadora, llevarla a buen término y lograr la plenitud humana.
Ante la iniciativa incesante del amor del Padre, nosotros respondemos con nuestro trabajo diario y con nuestra búsqueda de Dios en la oración. Concientes de nuestras realidades y nuestras limitaciones, que necesitan abrirse continuamente a la gracia de Dios para que podamos crecer en
disponibilidad y buscar siempre el mayor servicio.
Respetando la naturaleza y contribuyendo a la construcción de una cultura cada vez más humana y humanizante, nos reconocemos como un instrumento en las manos de Dios para realizar esta misión que se le ha confiado, la de hacer avanzar el reino de Dios en la tierra.
Conforme a esta visión del mundo y de Dios, debemos buscar y encontrar la plenitud humana, o santificación, insertándose y luchando por construir un mundo mejor, reconociendo y valorando que Dios habla a través de los acontecimientos históricos. Su fe lo acerca a los hechos de la vida
diaria y lo lleva a un compromiso real con la construcción positiva y esperanzadora de una sociedad cada vez más humana.
Siguiendo a Jesucristo, en su ejemplo y sus palabras, sabemos que el amor a Dios y al prójimo – que es uno solo – se concreta en el servicio generoso a los demás. Es menester, entonces, prepararnos a consciencia, estudiando en forma responsable, y, más importante aún, aprender a
“discernir” la voluntad concreta de Dios en cada circunstancia de su vida.
El centro de la vida de cada uno de nuestros alumnos debe ser Dios, su Señor, encarnado en Jesucristo. Descubriendo su amor, reconociendo sus dones con agradecimiento, desarrollando una respuesta generosa y confiada, siendo para él o ella un desafío permanente.
Fin último: Nuestro fin último es formar un hombre, una mujer de bien que sea capaz de demostrar en su vivencia cotidiana un modelo de humanidad, que encarne los valores del Evangelio de Jesucristo.
III. Insignia.
Elementos: El cáliz, las tres estrellas, la cruz, la cordillera y nuestro lema.
1. El cáliz es el signo de ofrecimiento generoso de nuestros dones y talentos. Somos una comunidad que busca incansablemente configurarse con Cristo.
2. La cruz, pasión y trascendencia, es la demostración del amor llevado al extremo por Jesús, la donación del propio ser en su máxima expresión, amor que trasciende.
3. Las tres estrellas son presencia significativa de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo complementan y configuran una misma realidad. Es la invocación a la Gracia que hace posible que el proceso de formación sea una realidad cotidiana iluminada
y acompañada.
4. Las cordilleras son permanente invitación a cada uno de nuestros(as) alumnos(as) a mirar alto, pensar alto, soñar alto. Es la experiencia de la superación de las debilidades, invitación a alcanzar la máxima expresión del ser.
5. El lema es la síntesis de nuestra Misión Institucional: “Educando a hombres y mujeres de bien.”
IV. Visión Institucional.
Somos una Institución educativa católica que forma en la integridad, sustentados en los principios y valores cristianos.
V. Misión Institucional.
Nuestro ideal formativo aspira a formar un hombre, una mujer de bien, constructor de una nueva humanidad; capaz de reconocer la presencia de Dios en toda persona, dispuesto a defender y promover la dignidad de todo ser humano.
Anhelamos formar un ser con interioridad, con espíritu de trascendencia; que a través del desarrollo de su verdadera vocación pueda poner en práctica los valores evangélicos:
específicamente el respeto, la solidaridad, el compromiso, la responsabilidad, la justicia, el servicio, entre otros.
Un hombre y mujer cultivador de las virtudes teologales y cardinales. Un alumno(a) que se
reconoce enviado por Dios, para el servicio de la humanidad. Un alumno y alumna participativo(a), identificado con su Colegio y su comunidad
VI. Lema Institucional.
Se sintetiza en la siguiente expresión: “Educando a hombres y mujeres de bien”.
VII. Definición de Educación.
Entendemos la educación como un proceso intencionado, permanente, consustancial a la vida del hombre, que permite no sólo adquirir saberes, sino sobre todo desarrollar capacidades y habilidades.
La educación se comprende y asume en nuestro proyecto de formación como un llamado permanente y esperanzador a la superación personal. Se quiere la excelencia humana en toda su amplitud y dimensión personal y social. Es el llamado del Señor a cada uno a conocerse siempre
más, a aceptarse y superarse a sí mismo en las propias limitaciones y posibilidades y en medio de las complejidades de nuestros tiempos; es la gran invitación a entregar lo mejor de sí, dando siempre más, un plus.
Buscando en todo la plenitud de nuestras acciones; buscamos formar seres para los demás, en la entrega generosa del servicio. Dones y talentos cultivados en plenitud para servir mejor.
VIII. Línea Pedagógica.
Nuestra línea pedagógica considera que la educación es un proceso en el cual el alumno(a), guiado por sus padres y acompañado por sus profesores, aprende a crecer humanamente a través de su interacción con Dios, con la naturaleza, con las demás personas y con el saber acumulado
de la humanidad.
En este proceso de interacción el agente principal es el propio educando, el cual es acompañado, ayudado y guiado por toda la comunidad escolar, siendo el guía principal el profesor, cuyo rol de maestro y educador le concede el privilegio de ser “formador de personas”.
Usamos, pues, el método de la pedagogía activa, del aprender haciendo, en que el joven es el sujeto de su desarrollo y va asumiendo progresivamente, a partir de su experiencia y a través de lo que ve, hace y descubre, la responsabilidad de su propia formación.
Nuestra opción curricular recoge también los aportes de otros enfoques (currículum cognitivo, racionalista, de reconstrucción social, comprensivo)
Poner el centro de nuestra educación en la persona del alumno significa, entre otras cosas, la incorporación en el currículum de componentes transversales que no pertenecen precisamente a una u otra área del conocimiento. Tales componentes se organizan en la persona, en un proceso
de integración creciente que toca su desarrollo cognitivo y afectivo, la comprensión de sí mismo y de la sociedad, la formación moral y social. Se trata de elementos culturales cuyos significados son relevantes para la comunidad educativa y la sociedad más amplia, y pertinentes para el
alumno.
IX. Opción Curricular
Desde el fundamento de nuestro Proyecto Educativo, de nuestra Visión y Misión institucional optamos por un “Currículum Humanista Centrado en la Persona”. Nuestro currículum trasciende lo académico (centrado en los aprendizajes), lo psicológico (centrado en las etapas
evolutivas del alumno), y lo científico (centrado en el saber hecho experiencia del ser humano).
Esta opción humanista se centra en el desarrollo integral y armónico de toda la persona del alumno y alumna, lo que ilumina e inspira todo el quehacer educativo, de manera que los planes y programas de estudio, la organización escolar, las metodologías de enseñanza, los criterios de
evaluación, las relaciones entre los participantes del proceso y todas las variables implícitas en él, tienden a la persona del alumno como centro de todo el quehacer académico y formativo.
En la organización del currículum se considera el principio de flexibilidad curricular, para responder tanto a los requerimientos del saber sistematizado como a las necesidades e intereses de los alumnos. Lo anterior se expresa en la presencia de experiencias básicas, comunes a todos,
y otras de carácter complementario o electivo, de entre las cuales el alumno deberá elegir responsablemente.
El currículum dinámico, permite adaptarse permanentemente a los cambios y exigencias sociales, científicos y tecnológicos, a los requerimientos de la educación superior y a las necesidades e intereses de los propios alumnos(as).
X. Perfil del Alumno(a)
PERFIL DEL ALUMNO(A) DEL COLEGIO SANTA TERESA DE LOS ANDES
Nuestro Colegio BUSCA – PROMUEVE, intencionadamente, el logro de los siguientes.
indicadores del Perfil del Alumno(a).
1. Seres que viven su dimensión de fe, se sienten creados(as) y amados(as) por Dios.
Hombres y mujeres de oración, cultivando un espíritu ignaciano (sentido de
trascendencia).
2. Alumnos(as) constructores de una personalidad flexible, dialogante, respetuosos, responsables, reflexivos, autocríticos.
3. Seres compasivos, empáticos, fraternos y solidarios; comprometidos con su prójimo, con su familia, su comunidad y entorno.
4. Personas que confíen y valoren el diálogo como único medio que permite superar conflictos y lograr el entendimiento.
5. Personas, que desde el ideal de perfección humana, puedan cultivar y desarrollar al máximo sus talentos, desarrollando la virtud de la esperanza.
6. Seres comunitarios que se esfuercen por vivir, generando y cultivando condiciones que potencien los vínculos de hermandad, de fraternidad.
XI. Perfil del Educador:
El profesor es un orientador, facilitador, animador, guía cuidadoso del proceso de aprendizaje y respetuoso de las diferencias y ritmos individuales. Sabe que los niños y jóvenes esperan de él una guía segura y un modelo consistente, capaz de motivar y exigir, de comprender
y dirigir, y sobre todo, de responder adecuadamente a las distintas situaciones de la vida escolar.
Su función va más allá de la mera transmisión de conocimientos. Animará al alumno hacia el logro de la autonomía, proponiéndole medios, instrumentos y experiencias educativas que permitan al niño su encuentro con Dios, con los demás y con el mundo. El profesor procurará
desarrollar un clima que permita al alumno asumir con alegría y esperanza su proceso de formación personal. Para esto el profesor estará permanentemente perfeccionando sus competencias pedagógicas y humanas.
El perfil del educador del Colegio Santa Teresa de Los Andes, se sintetiza en los siguientes indicadores:
El Educador del Colegio Santa Teresa de Los Andes es un FORMADOR capaz de:
1. Asumir su rol de educador católico, esforzándose por ser un modelo y testimonio de vida de fe, compromiso con sus alumnos(as), demostrado en el respeto, solidaridad y responsabilidad en asumir su misión y su rol.
2. Asumir la vida laboral, desde la construcción de una experiencia comunitaria: ser – hacer – construir – compartir, desde una dimensión relacional fraterna. Constituir una comunidad formadora de personas; un equipo de trabajo al servicio del proceso integral de desarrollo de
nuestros(as) alumnos(as).
3. Asumir su rol de liderazgo en la comunidad educativa del Colegio, siendo un agente dinamizador que congregue a otros agentes educativos, fundamentalmente la familia de nuestros(as) alumnos(as), asumiéndolos como los primeros y principales educadores de sus hijos
y con ellos, junto a ellos, gestar procesos sistemáticos y permanentes de formación.
4. Asumir un proceso de actualización y perfeccionamiento continuo.
5. Ser un modelo de vivencia valórica, que permita a sus alumnos(as) ver en él o ella un verdadero modelo de plenitud humana.
6. Actuar con la máxima responsabilidad y respeto durante todo el proceso de formación y acompañamiento a sus alumnos y alumnas.
XII. Ejes vertebrales del proceso de Formación Integral.
1. Aprender a aprender (formación en aprendizaje efectivo y significativo):
Incorporar los aprendizajes planteados para cada nivel de estudio, conjuntamente con las habilidades que se precisan en consideración a la edad, los requerimientos y a los niveles de exigencia por la Institución planteados:
2. Aprender a ser (formación ética):
El alumno(a) deberá ser capaz de identificar, distinguir y vivenciar los valores presentes en nuestra Misión Institucional y en el Perfil del Alumno(a) del Colegio Santa Teresa de Los Andes, que implican vivir la responsabilidad, la veracidad, respeto, compromiso,
solidaridad, honestidad, entre otros; que faciliten ir estructurando y consolidando su escala valórica, que deberá ser reflejada en su interacción consigo mismo y con el otro. Esto se afianzará a través de la aplicación de módulos de formación que logre educar en la transversalidad.
3. Vivir su dimensión de trascendencia (formación de la interioridad – espiritual – religiosa): Desde el fundamento de ser un Colegio de Iglesia, un Instituto Católico, el proceso de formación es asumido en concordancia al ideal cristiano, de ahí nuestro ideal formativo:
Educar a hombres y mujeres de bien constructores de una nueva humanidad.
Queremos que nuestros(as) alumnos(as) sean capaces de conocer y recrear en sus vidas, desde una perspectiva de libertad y no de imposición, el mensaje del Evangelio, que les permita valorar su vida y sus acontecimientos como un regalo del Creador y que asuman su
dimensión escolar como una posibilidad de crecer junto a otros, en la maduración y puesta en práctica de sus dones y talentos, que serán desplegados para la construcción de una sociedad más humana, solidaria y fraterna. Estos imperativos serán vivenciados, desde la experiencia de una
sana y enriquecedora convivencia escolar, en el espacio colegio, familia y comunidad, como una aproximación al servicio que, en un futuro próximo, efectuarán a la sociedad.
4. Aprender a compartir (formación relacional):
La organización curricular involucra, en términos cuantitativos, una mayor posibilidad, para los(as) alumnos(as), de tiempos para estar juntos. Esto involucra formarlos en habilidades sociales, para que este compartir se desarrolle en términos de crecimiento, de una
sana convivencia escolar, en que se pueda vivenciar el respeto por si mismo y por los otros; debemos formarlos para participar en comunidad, para que puedan ejercer sus derechos y respetar los de sus compañeros y personal del establecimiento, asumir con responsabilidad sus deberes
como estudiantes y respetar las normas de convivencia planteadas por la comunidad. Esto involucra ejercer la autonomía, responsabilidad y respeto por si mismo, por los otros y por su medio ambiente.
5. Aprender a respetar(se), valorar(se),(formación afectiva):
Nuestros(as) alumnos(as) deberán ser capaces de lograr un conocimiento de si mismo, que propenda al logro de una identidad basada en el reconocimiento, aceptación y desarrollo de sus potencialidades, en sus respectivos roles de niño/niña – hombre/mujer. Capaces
de asumir la complementariedad desde la diferenciación de género (distintos, pero complementarios).
Serán capaces de educarse en los afectivo – sexual en un contexto de educación sexual basada en el amor y el respeto, que permita una alta valoración por la corporidad (cuerpo entendido y asumido como espacio sagrado) desde donde emane el compromiso por su propio
cuerpo y el de los(as) demás. Para ello se realizarán módulos de formación afectiva y de educación en el amor, lo que se ampliará a las familias, a través de escuela para padres.
6. Desarrollo de habilidades y destrezas intelectuales.
Se precisa el desarrollo y fortalecimiento de las siguientes habilidades:
Habilidades sociales: desarrollo de la autonomía, responsabilidad y respeto por si mismo, por los otros y por su medio ambiente. Esto acompañado del objetivo que nuestros alumnos(as) sean capaces de asumir un grado creciente de confianza y aceptación, que permita que ellos(as)
puedan participar con entusiasmo en el quehacer escolar cotidiano, que muestren creatividad en el planteamiento de sus actividades, tareas e ideas planteadas. Capacidad para autovalorarse y valorar lo que realizan, perseverancia en lo comprometido, sentido de solidaridad con los demás
y seriedad, rigurosidad y señorío en el cumplimiento de sus acciones.
Asumiendo el rol protagónico y la autonomía que deben demostrar los(as) alumnos en su proceso de aprendizaje, surge, como imperativo, la necesidad del desarrollo de habilidades y destrezas intelectuales para procesar información, analizar, contrastar y comprender. Para ello es
fundamental planificar actividades que facilitan la comprensión y no sólo la asimilación de información: resolución de problemas, estudios de casos, relación y contrastar la información, investigaciones, entre otras.
De tal forma de desarrollar habilidades intelectuales básicas como conocer, reconocer, identificar, como también capacidades complejas relacionadas con la comprensión: relacionar, contrastar, comparar, evaluar.
Lo anterior involucra para nosotros como comunidad docente, la implementación de metodología basada en la construcción del conocimiento, que requiere que los alumnos realicen análisis, síntesis o esquemas de conocimiento, recurran a búsquedas y contrastes. Resuelvan
problemas, debatan y discutan a través de foros. Sin duda, estas metodologías exigen más tiempo de dedicación por parte del profesorado y de los(as) alumnos(as).
XIII. Compromisos pedagógicos:
1. Con respecto a los(as) Alumnos(as):
– El otorgamiento de un acompañamiento permanente y sistemático por parte del docente, que favorezca el logro de las metas programáticas e institucionales y que permita al alumno(a) apropiarse del proceso de formación que para él/ella se organiza y planifica.
– Auto afirmación de la figura paterna y/o materna a través del modelaje y testimonio de sus educadores y del contacto directo y permanente con las familias.
– Formación de hábitos, consolidación y práctica de técnicas y estrategias de estudio.
– Formación de la autonomía, el compromiso escolar y el amor al saber. Lo dos puntos anteriores a través de módulos de formación en hábitos y técnicas de estudio, de tal manera de poder conocer la situación real de cada uno de nuestros(as) alumnos(as) con respecto a los
tópicos planteados y, a partir de esto, planificar unidades de aprendizaje que favorezcan la incorporación y consolidación de ellos.
– Generación de propuestas programáticas desde Orientación de carácter preventivo en conductas de riesgo.
2. Con respecto a las familias:
– Potenciar su participación a través del Consejo Escolar, generando actividades de formación y recreación.
– Diseñar y aplicar encuestas y/o consultas, en términos de conocer sus expectativas con respecto a la aplicación de nuestro Proyecto Educativo y en relación a las percepciones y experiencias que tienen con respecto a nuestro proceso educativo y a las actividades y
talleres planteados y/o desarrollados.
– Planificar y desarrollar en nuestras reuniones de padres y apoderados(as) talleres de formación que permitan potenciar el grado de compromiso de ellos con respecto al proceso de formación de sus hijos, estimular y afianzar la comunicación al interior de la familia,
derechos y deberes de padres e hijos con respecto a la formación y educación de sus hijos.
XIV. OBJETIVOS ESTRATÉGICOS:
Nuestra Institución desarrollará un esfuerzo permanente en alcanzar, al más alto nivel, los siguientes objetivos estratégicos que han sido explicitados luego de un trabajo de discernimiento, ellos son:
1. Presentar un colegio limpio, ordenado, acogedor y una infraestructura cuidada y bien mantenida.
2. Asumir, con propiedad y responsabilidad, el liderazgo propio de cada cargo Directivo y Docente, en concordancia con sus respectivos roles y funciones.
3. Implementar un clima organizacional y de convivencia escolar favorable, mediante el conocimiento y vivencia de sus postulados.
4. Fortalecer y cuidar las relaciones interpersonales de la Comunidad Educativa.
5. Establecer un sistema efectivo, formativo y eficiente de control y supervisión del trabajo docente y administrativo.
6. Establecer una conducción planificada, ejecutada y evaluada del quehacer técnico pedagógico, a través de la Dirección Académica.
7. Entregar a la Comunidad del Colegio Santa Teresa de Los Andes un servicio educacional de calidad.
XV. Elementos pedagógicos prioritarios:
Coherentes con nuestro Objetivo Estratégico N* 6 “Establecer una conducción planificada, sistemática y evaluada del quehacer técnico pedagógico” y nuestra Misión Institucional, precisamos entregar una educación de calidad elevando significativamente los
estándares de rendimiento, que se demuestre en una alta tasa de aprobación y con porcentaje de rendimiento semestral y anual de, al menos, un 80% por sobre la media aritmética de 5.0, para ello necesitamos potenciar los siguientes ámbitos:
– Diseño de propuestas metodológicas motivadoras y lúdicas, que propendan al autoaprendizaje de los(as) alumnos(as), (constructivismo).
– Planificación de unidades y/o actividades de aprendizaje que sean significativas y que sean coherentes con el objetivo que se pretenda lograr (coherencia y sistematización).
Las que serán elaboradas en base a una propuesta de equipo, a través de módulos de aprendizaje. Fundamentalmente se precisa mayor perfeccionamiento en evaluación: Formas de evaluación, evaluación de objetivos programáticos y habilidades. Evaluación diferencial, construcción de
instrumentos evaluativos.
El perfeccionamiento se desarrollará en dos ámbitos:
A nivel interno: a través de encuentros pedagógicos, talleres, consejos técnicos y reuniones para compartir y analizar experiencia pedagógicas.
A nivel externo: Obtención de especialidades en subsectores de aprendizaje (curriculum, evaluación, orientación, gestión, psicopedagogía, entre otras).